La Placenta, ese segundo parto...

La Placenta es parte de la gestación y del parto.
La Placenta es un segundo parto. 
En la Placenta puede leerse la cara del bebé de un lado y la cara de la madre y el padre por otro. 
Las culturas originarias hacían rituales con y por la Placenta.
Cada madre ve a su Placenta de un modo diferente. 
Cada Placenta es diferente. 
La Placenta es un mundo, es del universo.
La Placenta expresa el estado de la madre en el momento de su gestación.
La Placenta es alimento.
La Placenta es amor
La Placenta es tanto que emociona.


 Todo esto es posible si las MADRES GUARDAN LA PLACENTA LUEGO DE PARIR. Guardar la placenta, utilizarla, adorarla, tomarla, compartirla, amarla es parte de la maternidad. Es algo del poder que olvidamos que tenemos como mujeres y que podemos reapropiarnos. De la recuperación de la maternidad depende el que la humanidad tenga o no tenga futuro”[1].


La foto retrata el momento en que una madre ve la impresión de la placenta en un papel. Madres con sus bebés haciendo impresiones en papel de su placenta, que es del niño, es de la madre, es del universo.


Taller Doulas y Medicina Placentaria. Buenos Aires, Argentina, 2013


En la página Placentera, hay excelentes artículos que explican los usos de la placenta, sus métodos de preparación y usos medicinales. Compartimos algunos de ellos:

La placenta es un producto orgánico cuyo usos y funciones van más allá de la gestación y el nacimiento.


El tiempo de recolección de la placenta es el momento justo del alumbramiento. Si va a tener un parto hospitalario es importante haber hablado con el doctor. Indepedientemente de lo que desees hacer con la placenta, ésta es de la madre y es ella quien la solicita. Se sabe de mujeres que en el momento del parto sienten un impulso a pedir les entreguen su placenta, para luego tenerla congelada durante un tiempo sin tener muy claro qué pueden hacer con ella.

Acá les brindamos algunas opciones:

La Placenta como Arte y Abono: Una opción muy hermosa es devolver la placenta a la tierra y sembrarle un árbol frutal encima. La placenta debe enterrarse bien profundo y debe separarse con tierra la placenta de la planta de forma que la raíz no esté en contacto con ella. Con el tiempo la placenta se irá degradando y nutriendo la tierra de la que la planta absorberá todos los nutrientes. Cuando la planta de frutos, éstos los alimentarán y cerrarán un ciclo de nutrición y comunión. Además el crecimiento de la planta simbolizará el del bebé.

Como arte la placenta puede dejar su impronta en el papel, en una forma de arte orgánico


La Placenta para el consumo: Todos los mamíferos, carnívoros y hervíboros, domesticados y salvajes, consumen su placenta. Lo hacen instintivamente, pero estudios confirman que en animales la placenta es altamente nutricional y que tiene efectos sobre la lactancia, en cuán rápido baja la leche y qué tan abundante resulta. Además gracias a las hormonas presentes en la placenta esta parece influir en la formación del vínculo y apego madre-cría.

El manejo de la placenta para su preparación como cápsulas y/o tinturas se rige bajo sencillas, pero fundamentales normas de higiene para prevenir la contaminación cruzada entre los instrumentos necesarios para procesarla, así como medidas de barreras para proteger a la persona que procesa de bacterias o virus que pudieran estar presentes en la madre y por ende en su placenta. Se recomienda el uso de la placenta de una madre para sí misma.

La placenta debe refrigerarse dentro de las primeras 4 horas post parto. Idealmente la placenta debe procesarse para su consumo dentro de las primeras 72 horas, ya que luego de este tiempo las hormonas presentes en ella comienzan a quebrarse, si no es posible comenzar el proceso en este marco de tiempo la placenta debe ser congelada lo más pronto posible y procesada dentro de los siguientes 6 meses. 
     
   

Cápsulas de Placenta: 

Hay dos métodos de preparación para las cápsulas. En ambos casos se lava la placenta y se drena el exceso de sangre.


1) El método tradicional Chino. Para esto la placenta se cocina al vapor cuidando que el agua hirviendo no entre en contacto, se rebana y se deshidrata a baja temperatura. Las láminas ya secas se muelen y se rellena las cápsulas (vegetarianas o de gelatina).


2) El método crudo. Utiliza la placenta fresca. Luego de la impresión se corta en lajas y se deshidrata también a bajas temperaturas. Se muele y se rellena las cápsulas. 
  

El método tradicional chino se basa en la teoría que el trabajo de parto y el nacimiento deja espacios abiertos en la madre que son considerados Yin o fríos. La placenta es considerada fría, pero al cocinarse al vapor con ciertas especies el resultante es un tónico caliente que introduce Yan y por ello es considerado una buena forma de sanar tras el parto. 
 

El método crudo se basa en la premisa que el calor destruye enzimas, hormonas y quiebra proteínas, por eso toda preparación se restringe a temperaturas menores a 48ºC.

Cómo escoger qué método usar es una decisión personal. En mi opinión y experiencia utilizaría el método tradicional chino para mujeres cuyo interés sea mantener su nivel de energía y vitalidad y el método crudo para mujeres que busquen mayor reintegración hormonal tras el parto o mujeres que ya hayan tenido experiencias de depresión post parto o dificultades en la lactancia.

Tintura de Placenta: 
      

La tintura de placenta emplea el mismo principio que cualquier otra tintura, en la que el componente activo de un material orgánico se extrae por medio de alcoholes de alto grado, que permite también su preservación en el tiempo. Con algunas reglas básicas, como proteger la tintura de la luz y de la humedad, estas pueden conservarse en perfecto estado durante años.

Para elaborar tintura madre de placenta se selecciona una sección de la placenta cruda, la cual se pone a macerar en alcohol de alto grado en un frasco de vidrio ámbar esterilizado por espacio de 6 semanas. La tintura debe conservarse en la sombra y protegida de la humedad.

La tintura de placenta se conserva indefinidamente y puede ser llevada a remedio homeopático 6C para uso de la madre y del bebé en cualquier momento importante de transición y/o enfermedad.
   

La tintura de placenta es particularmente útil para la menopausia. Las hormonas conservadas en la tintura no sólo son orgánicas (no sintetizadas en laboratorios ni provenientes de animales) sino idénticas a las de la madre, fabricadas por su cuerpo en su propia medida, por ello se considera una terapia de reintegración hormonal orgánica y holística.

Sobre el uso medicinal de la Placenta:

Capsulas de Placenta para una transición placentera

La placenta es un maravilloso órgano vascular, fundamental para la realización de la vida. Sin placenta no hay gestación posible.

La sangre de una mama y la de su bebé nunca se mezclan. La placenta es quien se encarga de tomar, del cuerpo de la madre, todo lo que el bebé necesita para formarse. La placenta es el primer nexo entre la madre y su bebé, la vía de comunicación por la que se transmiten hormonas, nutrientes y sangre. Es la primera forma como una madre nutre a su bebé y la primera forma en la que un bebé comunica sus necesidades a su madre.

La palabra ‘placenta’ significa en latín Torta. Hay tanto un lado fetal como un lado materno a la placenta, por lo que podría decirse que es un producto tanto de la concepción como del cuerpo de la madre por ende también es el único órgano que pertenece a dos personas. El desarrollo de la placenta y la trasfusión de fluidos comienza a partir de la 3ra semana de gestación y es un órgano completo y funcional para la 12va semana de gestación y sirve al bebé de las funciones que cumplen los pulmones (oxigenar la sangre), riñones (limpiar la sangre), hígado (hormonas), sistema digestivo (nutrición) e inmune (anticuerpos).

Normalmente la placenta se descarta luego del alumbramiento, muchas placentas son entregadas a laboratorios farmacológicos donde extraen las hormonas y proteínas de larga cadenas para usar en la elaboración de cremas antiarrugas, rimel, shampoo, tratamientos dermocapilares y en una menor cantidad para terapia localizada de rehabilitación por lesiones en atletas. En China la medicina de placenta la usan los hombres para aumentar el conteo de esperma y a la mujer que ha dado a luz se le sirve en sopa o en cápsulas para recuperar fuerzas tras el esfuerzo del parto.

En occidente el servicio de convertir las placenta de una madre, tras el nacimiento de su bebé, en capsulas para tomar como un suplemento vitamínico post parto se haya disponible en todos los Estados Unidos, en Canadá, Holanda, Alemania, Inglaterra, Australia, Nueva Zelanda, en America Latina en Puerto Rico y Costa Rica. Cada vez más mujeres están regresando a casa con su bebé y su placenta. Independientemente si decide la madre consumirla para su beneficio o entregarla a la tierra para nutrirla, con más fuerza se sostiene el paradigma que la placenta es un producto orgánico con funciones y utilidades más allá del nacimiento.

Cada placenta es única y responde al código genético de cada mujer, por ello la fórmula de esta medicina es individual, fabricada a la medida de cada mujer en particular, por su propio organismo. Al reincorporar la placenta al cuerpo de la madre se reintroduce lo que originalmente la placenta tomó de ella.

Especialmente minerales como el hierro, abundante en la placenta. El déficit de Hierro tiene una fuerte incidencia en el desarrollo de la depresión post parto. Por lo que la placenta puede ser particularmente útil para madres que ya hayan experimentado depresiones anteriormente o madres quienes hayan tenido hemorragia post parto.

En los demás mamíferos, que todos consumen su placenta, sean carnívoros o no, domesticados o no, la placentofagia (ingerir la placenta) gracias a su alto contenido hormonal, favorece la lactancia haciendo más rápida la bajada de la leche, pero también aumentando su valor nutricional. Muchas madres guardan parte de sus capsulas de placenta para momentos de transición, como volver al trabajo cuando saben que su producción de leche pueda verse alterada.

En líneas generales, se cree que la placenta puede ayudar a:

Restaurar la energía tras el esfuerzo del parto.
Aportar hierro, minerales y vitaminas.
Balancear los niveles hormonales.
Reducir la loquia o sangrado post parto.
Aumentar la cantidad de leche y mejorar la calidad de la misma.
Ayudar al útero a contraerse a su tamaño original.
Asistir en la transición hacia la menopausia (tintura de placenta).

Entre las hormonas que la placenta produce y transmiten se encuentran:

Gonadotropina: Es la primera hormona placentaria, solamente se produce durante el embarazo. Esta hormona se encarga que el la mujer continúe produciendo progesterona.

Lactógeno  placentario (hPL): esta hormona promueve el crecimiento. Promueve el crecimiento de las glándulas mamarias en preparación para la lactancia. También regula la glucosa en sangre de la madre así como sus niveles proteicos y lipídicos para que estén disponibles al feto.

Estrógeno: Contribuye al desarrollo de las glándulas mamarias en preparación para la lactancia, estimula el crecimiento del útero para acomodar al creciente feto.

Progesterona: Esta hormona es necesaria para mantener la capa endometrial en el útero durante el embarazo. Previene además el trabajo de parto antes de término al inhibir contracciones uterinas.

Dos componentes adicionales de la placenta: Neurokinin y células supresoras de Linfocitos que ayudan a envolver a la placenta y al bebé con el sistema inmunológico de la madre. 



[1] Rodrigañez Bustos, Casilda. Tomado de: https://sites.google.com/site/casildarodriganez/

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